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Estudio bíblico

La cruz de ocote

"La cruz de ocote" es una forma irónica de nombrar aquellas creencias a las que el ser humano adjudica poder espiritual, cuando en realidad ese poder no reside en ellas.

A veces convertimos cosas buenas en sustitutos de nuestra relación con Dios. La Biblia, la oración, el ayuno, el velar e incluso algunos símbolos religiosos son regalos y herramientas que Dios nos ha dado, pero ninguno de ellos posee poder por sí mismo. El poder siempre proviene de Dios.

Cuando creemos que un objeto, una práctica o una rutina espiritual nos hace automáticamente más santos o nos protege del mal, corremos el riesgo de caer en la religiosidad. Es fácil confiar en un ritual porque nos da la sensación de control, pero Dios no busca personas que simplemente repitan actos religiosos; busca hijos que lo conozcan, lo amen y vivan conforme a Su voluntad.

Colosenses 2:6-8 "Por tanto, de la manera que habéis recibido al Señor Jesucristo, andad en él; arraigados y sobreedificados en él, y confirmados en la fe, así como habéis sido enseñados, abundando en acciones de gracias. Mirad que nadie os engañe por medio de filosofías y huecas sutilezas, según las tradiciones de los hombres, conforme a los rudimentos del mundo, y no según Cristo."

La vida cristiana no consiste en acumular prácticas espirituales como si fueran amuletos, sino en permitir que Cristo transforme nuestro corazón. La Biblia debe llevarnos a conocer a Dios; la oración, a conversar con Él; el ayuno, a someter nuestra carne; y el velar, a permanecer atentos y fieles. Cuando estas cosas se convierten en un fin en sí mismas, dejan de cumplir el propósito para el que fueron dadas.

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Conclusión

La verdadera fe no descansa en objetos, símbolos ni rituales, sino en una relación viva con Jesucristo. Todo aquello que sustituya esa relación, por muy espiritual que parezca, termina siendo una "cruz de ocote": una confianza puesta en algo que nunca tuvo el poder que le atribuimos.

Examinemos nuestro corazón y preguntémonos si estamos buscando a Dios o simplemente practicando costumbres religiosas. Porque al final, no es la cantidad de ritos lo que transforma la vida, sino la obra de Cristo en un corazón que lo conoce, lo cree y decide obedecerle.

Esperando que esta infografía les haya ayudado a reflexionar sobre lo que creemos, me despido deseando de todo corazón que Dios les bendiga

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