La historia de Abraham empieza con una salida. Ur, Haran, Canaan y el monte Moriah no son solo lugares: son estaciones de confianza.
Seguir el recorrido en un mapa ayuda a notar la distancia entre promesa y cumplimiento. Abraham camina mucho antes de entenderlo todo.
La geografia vuelve concreta una verdad espiritual: creer tambien implica moverse.