Empezar el día agradeciendo a Dios por un nuevo día y dejando en sus manos todo lo que hagamos es una excelente forma de comenzar, aun cuando no haya claridad en lo que hacemos o nos encontremos en situaciones en las que tengamos que tomar una decisión importante.
Hemos escuchado muchas veces que "hay que esperar la confirmación de Dios" o que "tenemos que esperar la voluntad de Dios para ejecutar algún plan". Como resultado, hay muchos creyentes temerosos de hacer algo por miedo a equivocarse al tomar una decisión deliberada. Aunque debemos ser prudentes a la hora de actuar, no podemos detener nuestros proyectos solo por creer que, si tomamos una mala decisión, Dios se va a enojar y nos castigará por no haber hecho su voluntad.
Las cosas no son así de tajantes. No tenemos un Dios que quiera controlar todo, porque realmente no podemos salirnos de su voluntad, ni tampoco existe poder humano que pueda arruinar sus planes.
La Biblia dice al respecto de nosotros y de todo lo que hacemos:
"Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados."
- Romanos 8:28
Eso significa que, como cristianos, somos llamados a andar por fe, creyendo que todo lo que hagamos está dentro de sus planes, aun cuando una decisión nos haga pasar un mal momento. Dios nos enseña a través de la experiencia, y eso no debería ser motivo de tristeza o desánimo, al punto de quedar paralizados e inutilizados para volver a intentarlo. Por el contrario, la experiencia y el error nos enseñan a ser más sabios y, con el tiempo, se convierten en un tesoro invaluable.
Salomón escribió acerca de esto en Proverbios:
Encomienda a Jehová tus obras, y tus pensamientos serán afirmados.
- Proverbios 16:3
El consejo de Salomón no consiste en pedirle a Dios que bendiga cualquier plan que tengamos. La invitación es poner nuestras obras en sus manos para que él las afirme, las dirija y las establezca conforme a su voluntad. Esto no significa que Dios respaldará planes nacidos del orgullo, del egoísmo o de la maldad. De hecho, si leemos todo el capítulo 16 de Proverbios, encontramos varios versículos que muestran que Dios se opone precisamente a esa clase de actitudes:
"Abominación es a Jehová todo altivo de corazón; ciertamente no quedará impune. Con misericordia y verdad se corrige el pecado, y con el temor de Jehová los hombres se apartan del mal."
Encomendar nuestros planes a Dios no significa pedirle que apruebe todo lo que imaginamos. Significa permitir que él examine nuestras motivaciones, corrija nuestro rumbo cuando sea necesario y establezca aquello que realmente está de acuerdo con su voluntad.
El corazón del hombre piensa su camino; mas Jehová endereza sus pasos.
- Proverbios 16:9
Finalmente, al encomendarte cada día a tu Padre celestial, recuerda hacerlo sin fingimiento, agradeciendo por todo y sin creer que todo depende de tu talento. Al final, todo lo que Dios te ha dado lo hizo para su gloria.
A continuación, si gustas, puedes continuar leyendo. Te he dejado un pequeño análisis del versículo 16:3 de Proverbios; si no, simplemente puedes concluir aquí la lectura. Sea cual sea tu decisión, mi deseo y oración es que Dios te bendiga y que este mensaje haya sido de bendición para tu vida.
Análisis de Proverbios 16:3
La palabra "pensamientos" que aparece en este versículo traduce la palabra hebrea מַחֲשָׁבָה (majashabá), la cual también puede significar planes, esquemas, diseños o propósitos. A primera vista, estos significados parecen no tener relación con la palabra "pensamientos"; sin embargo, al profundizar en su significado, se observa que hace referencia al acto de pensar con un propósito, es decir, de planificar. De acuerdo con el contexto, todo apunta a que Dios quiere establecer y dar firmeza a tus planes.
Esto se debe a que la palabra "afirmar" proviene de la palabra hebrea כּוּן (kun), la cual, aunque tiene múltiples aplicaciones, por el contexto expresa mejor la idea de establecer, dar firmeza o hacer estable. Por ello, una traducción que comunica mejor el sentido del pasaje podría ser:
Encomienda a Jehová tus obras, y él afirmará tus planes.
Que nuestro Padre celestial afirme tus planes y, conforme a su voluntad, los haga prosperar.