A veces pensamos que obedecer es hacer mas. Pero en la Escritura tambien aparece el mandato de detenerse.
Descansar no niega la responsabilidad; la pone en su lugar. Nos recuerda que el mundo no se sostiene por nuestra energia ilimitada.
El sabado, entendido con humildad, es una protesta contra la ansiedad de creer que todo depende de nosotros.